lunes, febrero 26, 2007

Economía española creció un 3,9% en año 2006 (El País, 22/02/2007)

El consumo de las familias y la construcción volvieron a crecer a buen ritmo, casi igual que en 2005. Y el sector exterior, beneficiado por la recuperación europea, restó mucho menos que el año pasado. El resultado es que, según los datos oficiales difundidos ayer, la economía española aceleró su crecimiento hasta el 3,9% en 2006, el mejor dato en los últimos seis años. Además, al reiterado dinamismo del mercado laboral español (550.000 nuevos puestos de trabajo) se sumó esta vez un apreciable repunte de la productividad, que creció un 0,8%, el mayor avance desde 1997.

[…] El otro elemento que destacó de forma rotunda Solbes fue el "magnífico comportamiento de la productividad". Los datos de la contabilidad nacional reflejan que la productividad aparente del trabajo creció en 2006 un 0,8%, el doble que el año anterior. "Aún no estamos satisfechos, es una tasa baja respecto a nuestras ambiciones de conseguir un crecimiento de la productividad parecido al de otros países de la UE", añadió el vicepresidente segundo, quien consideró que las medidas adoptadas por el Gobierno para mejorar la productividad "empiezan a tener su efecto".

El avance de la productividad registrado en 2006 es significativo no sólo por ser el más alto desde 1997, sino también porque se ha producido en un año en el que la incorporación de nuevos trabajadores al mercado laboral ha vuelto a ser masiva. Según los datos del INE, que traduce el incremento del empleo a puestos de trabajo a tiempo completo, en 2006 hubo de media 550.100 ocupados más que el año anterior, con un crecimiento anual del 3,1%.

Como ocurre desde 2000, el sector exterior lastró de nuevo el crecimiento de la economía española. Pero lo hizo en mucha menor medida que en 2005, lo que llevó a Solbes a considerar que en los problemas de la balanza de pagos también "empieza a haber una ligera corrección en la buena dirección". Según los datos de contabilidad nacional, la diferencia entre importaciones y exportaciones descontó un punto porcentual al crecimiento económico, frente al 1,7 de 2005.

[…] Por su parte, IU y los sindicatos coincidieron en confrontar la buena evolución macroeconómica con las "enormes tasas de precariedad y siniestralidad laboral", en palabras del coordinador de Economía de IU, Javier Alcaraz. CC OO y UGT insistieron en que el crecimiento se basa aún en gran medida en la construcción y el consumo.

Para leer el artículo completo:
avance/productividad/anos/elpepueco/20070222elpepieco_12/Tes

domingo, febrero 18, 2007

Josep Piqué y los fachas malistas

Josep Piqué, mi recordado alumno de Teoría del Estado, no responde con su escrito ETA y los 'progres buenistas' (EL PAÍS, 15 de febrero) a mi artículo ETA y PP, la pareja suicida (EL PAÍS, 7 de febrero), pues, al considerarlo "vomitivo" y "democráticamente repugnante", pretende que la respuesta me la dé un juez, según el hábito pepero de judicializar cuanta política les incomode. A Piqué le apena que su antiguo profesor sea un "sectario estalinista" y un "zafio espadachín a sueldo". A mí me apenó aún más el día en que aquel inteligente y brillante militante del PSUC (tal vez no tan marxista como yo), tras enrolarse en ese capitalismo financiero que globaliza como Eje del Mal la destrucción del Planeta y de toda moral democrática, acabó colaborando con los fachas malistas del franquismo supérstite. ¿Qué hace un hombre como él en el actual PP, dominado por la extrema derecha? Todos sabemos que lo pasa muy mal y es notorio su enfrentamiento con la cúpula neocon madrileña y su estrategia bronquista. Cuando Mas copió tal estrategia en las últimas elecciones, alabé en un artículo la campaña de Piqué, más digna y liberal, aunque demasiado "blanda" según Zaplana. Es obvio que los votantes catalanes del PP, excepto los más fanatizados, se parecen poco a los de fuera y Piqué los representa muy bien. Por todo esto no pueden ofenderme sus insultos. No son suyos. Sé que él no piensa de mí lo que me achaca, pero es el precio que ha de pagar a sus extraños jefes, y nada más hábil para él y grato para ellos que ese lenguaje, ya patentado, de asignar al enemigo las propias lacras. ¿No son el nazismo y el estalinismo evocaciones usuales de los Aznar, Acebes y Aguirre aplicadas al PSC y al PSOE? Cuando mi buen Piqué me pide que rectifique porque mi "trayectoria se lo merece", su detalle afectuoso me compensa de sus retóricas injurias, pero es esa trayectoria la que justo me impide rectificar, pues llevo medio siglo combatiendo a otra pareja suicida, que muere matando: capitalismo y fascismo. Yo, inmaduro de mí, sigo siendo como el Piqué más joven. No he cambiado, porque la historia, por desgracia, ha aumentado mis razones al progresar la injusticia y retroceder la moral democrática. La bilis que mi antiguo alumno pide que expulse de mí la vengo expulsando desde hace seis años, pero no tan sólo la mía, sino la de millones de ciudadanos que se la han tenido que tragar a cada acto maligno o malicioso de ese fachismo malista que hoy tiene secuestrado al PP, incluido su presidente catalán.

El único reproche concreto que Josep Piqué hace de mi artículo es que no se puede equiparar moralmente a ETA con un partido que es "alternativa democrática de Gobierno con millones de ciudadanos detrás". ¡Qué mal debí explicarle a mi ex alumno lo que es la democracia! No es sólo el voto el que hace democrático a un partido, como demostró el partido de Hitler, sino sus actos. Y es evidente que los actuales dirigentes del PP arrastran una actitud que no es de alternativa democrática, sino alterna y externa a la democracia. Llevan años en permanente golpe de Estado, culminado hoy en el Tribunal Constitucional, pilar jurídico que, si se hunde, derriba todo el Estado de derecho. Si esa fuerza antidemocrática obtuviera aún, con una actitud así, millones de votos, ¿no podría deberse, según me temo, a una sistemática provocación y explotación de sus sentimientos y prejuicios más irracionales y violentos? ¿No es ésa una peligrosa potenciación del terror que ayuda a socavar nuestra democracia? La violencia de ETA es física, pero esta otra manera de violentar conciencias es, para mí, peor, pues destruye aún más la moral ciudadana y se carga la pacífica convivencia de los españoles. Joaquín Calomarde, diputado valenciano del PP, hace esta valiente autocrítica: "Algunas emisoras, medios escritos y altavoces y corifeos públicos van haciendo de la intolerancia, la ceguera, la exageración y el Apocalipsis cotidiano caldo de cultivo que engorda la visceralidad de la pequeña extrema derecha". Los malistas, con tal de recuperar un poder mendaz y autoritario, niegan con desfachatez imperturbable la maldad de sus actos y el espíritu democrático del presidente del Gobierno, ejemplo despreciado de "buenismo progre". Piqué sostiene, como los ultras que le presionan, la evidente mentira de que Zapatero se ha rendido a ETA. La consigna neocon es machacar con calumnias toda acción positiva del odiado enemigo hasta que la gente se lo crea y les vote a ellos. En todo caso, esperan del asco por la política que ellos provocan con su actitud una abstención electoral que favorezca a sus fieles batallones soliviantados. ¿Cómo puede un hombre liberal y lúcido como Piqué plegarse a esto? Si él afirma que "lo único excluible en democracia es la violencia y la intolerancia" y que la lucha contra ETA es por la libertad, ¿por qué no se libera de los intolerantes y violentos verbales del PP que, al margen de sus intenciones subjetivas, le hacen el juego a ETA objetivamente con su estrategia insolidaria y derrotista? ¿Por qué no se une a los demócratas como buen demócrata en vez de insultarnos? Más que su trayectoria posterior, sus orígenes de luchador por la libertad como estudiante antifranquista bien se lo merecen.

[El País; 17/02/2007]

Por J.A. González Casanova,

catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Barcelona.

(Gracias a Davide Zucchini por el excelente insumo)

martes, febrero 13, 2007

"An Inconvenient Truth", is a necessary film (NYTimes)


The vast majority of scientists agree that global warming is real, it’s already happening and that it is the result of our activities and not a natural occurrence.1 The evidence is overwhelming and undeniable.

We’re already seeing changes. Glaciers are melting, plants and animals are being forced from their habitat, and the number of severe storms and droughts is increasing.

An Inconvenient Truth offers a passionate and inspirational look at one man's fervent crusade to halt global warming's deadly progress in its tracks by exposing the myths and misconceptions that surround it.

With wit, smarts and hope, An Inconvenient Truth ultimately brings home Gore's persuasive argument that we can no longer afford to view global warming as a political issue - rather, it is the biggest moral challenges facing our global civilization.

Para más información:
http://www.climatecrisis.net/
http://www.youtube.com/watch?v=TUiP6dqPynE